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Teoría de Estructuras: MECANISMOS DE ATAQUE Y DEGRADACIÓN DEL HORMIGÓN


Junta pasarela peatonal


Curso Muros Contención Fábrica Armada


ref Feb_2010_Mecanismos_Ataque_Hormigon

 

De la eternidad a la durabilidad

Durante la mayor parte de la historia del hormigón estructural los ingenieros se dedicaron a resolver el problema resistente. Así sus primeros esfuerzos se encaminaron a resolver el cálculo de secciones y, posteriormente, al cálculo de deformaciones. De esta manera, ha llegado hasta nuestros días un cuerpo teórico de cálculo que funciona correctamente según los márgenes de seguridad establecidos por nuestra sociedad y cuyo reflejo técnico se encuentra plasmado en las normativas de cada país.

Sin embargo, a medida que fue avanzando el siglo XX, los ingenieros se dieron cuenta de que, contrariamente a lo que se pensaba en un principio, el hormigón no era un material eterno. El hecho no se constató hasta que después de la segunda Guerra Mundial, la construcción con hormigón armado se generalizó y, de hecho, no fue hasta a partir de 1960 cuando se multiplicaron los casos de deterioro debido a problemas de corrosión y comenzaron los primeros estudios sobre el tema.

Sea como fuere, el hecho es que actualmente ya nadie duda de la importancia de la durabilidad de las estructuras, habiéndose generado gran cantidad de bibliografía al respecto. Como ejemplo, la propia Instrucción de Hormigón Estructural española (EHE) se ha actualizado notablemente en este sentido durante las últimas décadas, hasta tal punto de haberse incluido en su última versión el Estado Límite de Durabilidad.

 

¿Por qué estudiar los mecanismos de deterioro?

El conocimiento acerca de los mecanismos que atacan a los distintos materiales estructurales se justifica actualmente en la actuación que la sociedad demanda del técnico para que las estructuras de sus edificios y obras de ingeniería sean duraderas y económicas. En el sector de la construcción -al contrario que en otros como el naval- los problemas se agravan aún más debido, en primer lugar, a que los técnicos no suelen adquirir la formación necesaria a lo largo de su carrera y a que los problemas de degradación se presentan generalmente varios años después del periodo de garantía de las construcciones, con lo que el técnico no es consciente de la bondad de las medidas que en su momento adoptó.

Al menos, en tres situaciones diferentes tendrá el técnico que actuar para garantizar que la estructura sea capaz de soportar los distintos mecanismos de ataque a los que se ve sometida durante su vida útil: en la fase de diseño, durante la ejecución, una vez que la estructura está ejecutada y, si se da el caso, en la reparación. Cada una de las etapas anteriores posee su importancia:

 

Mecanismos de ataque

1 Extraída de la publicación «Corrosión en las estructuras de hormigón armado: fundamentos, medida, diagnosis y prevención». José Antonion González Fernández y Juana Miranda Vidales. CSIC, 2007

 

Concretamente el hormigón

El hormigón estructural es actualmente el material más utilizado en la construcción de estructuras tanto en edificación como en ingeniería civil. Por ello, tiene tal trascendencia el estudio de medidas preventivas de los ataques que merman su capacidad resistente así como de las técnicas reparadoras de las lesiones.

Dentro de los distintos tipos de hormigón estructural (en masa, armado y pretensado) el hormigón armado es hoy por hoy el material cuyos procesos de degradación mejor se conocen. Ello es debido al gran número de estructuras existentes que han sido construidas con este material y posteriormente estudiadas. No existe tal estudio para el hormigón pretensado, si bien muchas de las conclusiones que se hacen para el hormigón armado valen también para el pretensado. En todo caso, su comportamiento frente a los distintos ataques debería ser más favorable que para el hormigón armado dado que la fisuración está más controlada.

El hormigón estructural posee un amplio abanico normativo, en especial en cuanto a diseño. En España, la Instrucción de Hormigón Estructural se ocupa de ello. Hubo también otras normas que aportaron reglas al respecto, como el Código Modelo de la CEB-FIP de 1990, que dedicaba un capítulo a la durabilidad, o más recientemente los Eurocódigos. En el caso de reparaciones, es el buen hacer del técnico el que ha primado hasta ahora, dado que los códigos no habían llegado a abarcar este campo, si bien, comienza a haber también normativa al respecto, como por ejemplo las recientes UNE 1504 sobre reparación de estructuras de hormigón.

Dentro de todas las patologías que limitan la durabilidad del hormigón, sin duda, la principal es la debida a la corrosión de los refuerzos de acero en ambientes especialmente agresivos. Esta patología es común con a otros materiales metálicos, de hecho, se estima que el coste debido a pérdidas causadas por la corrosión de los materiales asciende aproximadamente al 3,5% del producto interior bruto de un país. En cuanto al hormigón, actualmente se buscan alternativas al acero como refuerzo, estando en investigación el uso de morteros especiales con adiciones de fibras inertes de vidrio o de carbón.

 

De la eternidad a la durabilidad

Durante la mayor parte de la historia del hormigón estructural los ingenieros se dedicaron a resolver el problema resistente. Así sus primeros esfuerzos se encaminaron a resolver el cálculo de secciones y, posteriormente, al cálculo de deformaciones. De esta manera, ha llegado hasta nuestros días un cuerpo teórico de cálculo que podemos decir que funciona correctamente según los márgenes de seguridad establecidos por nuestra sociedad y cuyo reflejo técnico se encuentra plasmado en las normativas.

Sin embargo, a medida que fue avanzando el siglo XX, los ingenieros se dieron cuenta de que, contrariamente a lo que se pensaba en un principio, el hormigón no era un material eterno. En este sentido, es necesario remarcar que no es tanto el propio hormigón sino el acero que acompaña a éste, el que origina la mayor parte de las patologías. Sea como fuere, el hecho es que actualmente ya nadie duda de la importancia de la durabilidad en el diseño con hormigón, habiéndose generado gran cantidad de bibliografía al respecto, es precisamente éste uno de los temas sobre los que las normas del sector más bibliografía ha generado en la última década, siendo la propia Instrucción de Hormigón Estructural uno más de los textos que más se ha actualizado en este sentido.

Por otro lado, el hormigón estructural posee un amplio abanico normativo, en especial en cuanto a diseño. En España, la Instrucción de Hormigón Estructural se ocupa de ello. En el caso de reparaciones, es el buen hacer del técnico el que ha primado hasta ahora, dado que los códigos no habían llegado a abarcar este campo, si bien, comienza a haber también normativa al respecto, como por ejemplo las recientes UNE 1504 sobre reparación de estructuras de hormigón.

En general, las clasificaciones de los mecanismos de daño se hacen en función de las lesiones observadas. Existen sin embargo algunas diferencias entre los criterios de clasificación. Por ejemplo la incluida en la ACI1 que se copia aquí es una clasificación a modo de catálogo-guía de daños redactada con el fin de ayudar al técnico a revisar los daños en obra:

Tabla 2. Guía para la evaluación de estructuras de hormigón antes de su reparación. ACI

CÓDIGO

DAÑO

DESCRIPCIÓN

CAUSAS

DETALLES QUE DEBEN DARSE EN LA INSPECCIÓN

A1

Grietas o fisuras

Rotura del hormigón superficial o profunda

Sobrecargas, contracción, corrosión

Difracción, ancho, longitud y profundidad

A2

Red de grietas

Grietas estrechas y cortas formando una red

Cambio diferencial de volumen de hormigón superficial e interno

Ancho de grietas, tamaño de red y superficie afectada.

B1

Gel de exudación

Gel viscoso saliendo a través de los poros del hormigón

Reacción álcali-agregado

Superficie afectada, cantidad de depósito (láminas, estalactitas)

B2

Eflorescencia

Costra blanca en la superficie del hormigón.

Lixiviación de hidróxidos con o sin formación de carbonatos

Superficie afetada, cantidad de depósito (láminas, estalactitas)

B3

Manchas de óxido

Manchas de color marrón-rojizo

Corrosión de la armadrua, del alambre de amarre

Localización, intensidad, posible daño asociado.

B4

Manchas de humedad

Zona superficial del hormigón con indicios de humedad

Escurrimiento externo o interno, condensación

Superficie afectada

C1

Protuberancia (Pop-Out)

Daño localizado superficial

Desarrollo de una presión interna local o expansión de partículas de agregado

Localización, profundidad

C2

Hormigón fofo

Sonido hueco al golpe de martillo

Corrosión del acero o cangrejeneras

Superficie afectada, profundidad

C3

Delaminación

Fragmentado de la superficie del hormigón, lavado de la pasta de cemento

Presión interna por corrosión de la armadura, o por fuerza externa aplicada

Superficie afectada, profundidad

C4

Intemperismo

Desgaste de la superficie del hormigón, lavado de la pasta de cemento

Acción del medio ambiente que produce desgaste de la superficie

Superficie afectada, profundidad

D2

Nidos de abeja

Vacíos entre los agregados gruesos

Falta de homogeneidad durante el vaciado del hormigón

Superficie afectada, profundidad, intensidad

E1

Junta de construcción

Demarcación en la superficie del hormigón porosa o no

Junta entre dos coladas

Localización y posible daño asociado

E2

Junta de dilatación

Línea formada por la unidad de dos planos de hormigón

Espacio dejado para pequeños movimientos rotatorios

Abertura, obstrucciones cualquiera asociado a su deterioro


Más usuales son las clasificaciones en función del origen de los daños, por ejemplo, la que contempla el origen físico, mecánico o químico de estos:


Algunas medidas de protección

Por último, antes de pasar a detallar más pormenorizadamente cada uno de los mecanismos de ataque y degradación, comentaremos algunas medidas de protección cara a mejorar la durabilidad de las estructuras de hormigón:


1 ACI Comité 364, «Guide for evaluation of concrete structure prior to rehabilitation», ACI Materials J., 1993. Traducción tomada de la publicación “Corrosión en las estructuras de hormigón armado: fundamentos, medida, diagnosis y prevención” de José Antonion González Fernández y Juana Miranda Vidales. CSIC, 2007



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